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La temperatura a nivel internacional se define y materializa mediante la Escala Internacional de Temperatura de 1990 (EIT-90), según la recomendación 5 (CI 1989) del Comité Internacional de Pesas y Medidas (CIPM). Los elementos fundamentales de la Escala son los Puntos Fijos de definición: estados de equilibrio termodinámico de sustancias puras, puntos triples y puntos de solidificación y fusión. El objetivo de la EIT-90 es proporcionar los medios necesarios para llevar a cabo medidas sencillas y precisas de la temperatura.
A nivel industrial en la gran mayoría de los casos, e incluso para un gran número de laboratorios acreditados, necesitando trazabilidad de sus medidas a la EIT-90, no requieren su precisión. Para solventar este problema de aproximación a la EIT-90, existen diversos métodos más prácticos que la materialización directa de la misma.
Para una realización formal de la Escala, debe medirse el instrumento de interpolación apropiado en los puntos fijos correspondientes al rango de calibración, éste termómetro podrá ser utilizado para interpolar la temperatura entre los puntos fijos de acuerdo con las ecuaciones definidas por la Escala y podrá servir como patrón de referencia en calibraciones por comparación de otros termómetros.
La calibración por comparación consiste en la comparación directa de la respuesta de un termómetro, calibrado previamente, con la de aquellos en proceso de calibración a varias temperaturas en un medio isotermo adecuado (baño, horno, criostato, etc).
Entre los principales termómetros usados como patrones secundarios se encuentran el termómetro de resistencia de platino industrial (pt-100), el termistor, el termómetro de columna de líquido y el termopar. Éste último tiene especial importancia, sobre todo a temperaturas superiores a 600 ºC, ya que es más robusto y su uso es más sencillo y preciso que el de otros sensores de temperatura que trabajan en esos rangos.
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